DÉFICIT DE ATENCIÓN Y NEUROFEEDBACK

La atención es la capacidad que nos permite dirigir la voluntad hacia un foco determinado la capacidad de decodificación y de integración de nuestro cerebro, por tanto nuestra consciencia

Los trastornos de atención son un síndrome que ha recibido varias consideraciones y denominaciones durante los últimos años.

En los años 80 nació el término TDA (Trastorno por Déficit de Atención), que definía los trastornos que provocaban signos de inatención e impulsividad, y diferenciando los TDA y los TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Impulsividad).

Un niño padece TDA cuando presenta una marcada dificultad para atender voluntariamente a un objeto  o suceso importante.

Existe una clara disminución para dirigir voluntariamente la atención, pero conserva la capacidad de atención espontánea y automática.

El niño con TDA no está desconectado, pero es incapaz de dirigir su atención de forma eficaz; su conducta es dispersa, flotante y desorganizada porque es atraído por múltiples estímulos que, en condiciones normales, no deberían desviar su trayectoria.

Mantiene su atención concentrada solo por breves instantes, pero que resultan insuficientes para tener un aprendizaje completo. Es arrastrado por otros estímulos, lo que hace que tenga dificultades para retener  información. Su atención va de un sitio a otro, y ésto hace que en el niño se produzcan movimientos espontáneos, bruscos e incesantes.

El resultado es una situación que se va volviendo incómoda para el niño que la padece y para los que le rodean.

En muchos casos estos niños tienen además un componente de impulsividad e incluso agresividad porque el movimiento descontrolado aparece como consecuencia de cuadros de ansiedad, miedo y angustia mucho más profundos y organizados.

Este trastorno nada tiene que ver con problemas de inteligencia, siendo su inteligencia normal o incluso superior a la media, pero no son capaces de desarrollar correctamente su potencial intelectual dentro del marco escolar.

En todos los casos de de personas con TDA o TDAH están implicadas las funciones neuronales y están alteradas las funciones de los neurotransmisores. Este es el motivo por el que las medicaciones  que actúan sobre la función de determinados neurotransmisores, contribuyen a mitigar los síntomas de la atención.

Así por ejemplo el METILFENIDATO, que es uno de los principios activos que se utilizan en la actualidad, tiene una acción evidente sobre las personas con TDA, aunque pasajera, porque facilita la síntesis y la liberación de la NORADRENALINA y la DOPAMINA, al tiempo que inhibe la MOAMINOOXIDASA (MAO). Bloquea la recaptación de monoaminas y la proporción de éstas se aumenta sensiblemente en los espacios intersinápticos.

La medicación (Concerta o similares), tiene efecto durante unas horas, teniendo además efectos secundarios importantes como pérdida de apetito o dificultades para conciliar el sueño.

La medicación no resuelve el problema del Trastorno de Atención.

Estos trastornos se dan en mayor frecuencia en niños que en niñas, en una proporción aproximada de 5 a 1. Es una problemática que afecta al 7%- 8% de la población infantil.

Los problemas de atención muchas veces se interpretan como problemas escolares y de rendimiento y se tratan con un abordaje exclusivamente psicopedagógico, pero no inciden en la causa del problema.

Sin embargo existe otro tratamiento totalmente efectivo, en el campo de las neuroterapias, que tienen su foco en la modificación funcional del Sistema Nervioso por métodos no farmacológicos, y  entre ellos es el NEUROFEEDBACK, y es una modalidad terapéutica que permite regular el estado del cerebro y reentrenarlo.

Se consigue que el individuo produzca ciertos patrones de ondas cerebrales para reducir síntomas no deseados. Favorece el aprendizaje entrenando diferente ondas cerebrales ya que en este entrenamiento, la realización de una actividad cognitiva como la lectura o el cálculo, quedará condicionada a ese estado neurofisiológico previamente  reforzado.

En definitiva, el Neurofeedback ayuda a reducir los síntomas de este trastorno, permitiendo así al cerebro a aprender y mantener la atención mediante el entrenamiento de ciertas ondas cerebrales.

Se ha utilizado además para optimizar el rendimiento de una forma muy eficaz y como regulador emocional

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