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EL TRASTORNO DE ESTRÉS POSTTRAUMATICO EN LOS NIÑOS SE TRATA RÁPIDA Y EFICAZMENTE EN CUESTIÓN DE HORAS

Los niños y adolescentes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden ser tratados con éxito con sólo unas pocas horas de EMDR o terapia de escritura cognitivo conductual (con sus siglas en inglés – CBWT). Este es el hallazgo de un nuevo trabajo de investigación de la Universidad de Amsterdam (UvA) y GGZ Rivierduinen (Centro del Trauma para Niños y Jóvenes). El artículo fue publicado el jueves 29 de junio en el Journal of Child Psychology and Psychiatry.

El TEPT es un trastorno psiquiátrico que puede desarrollarse después de la exposición a un evento traumático como un ataque terrorista, un accidente de tráfico, abuso sexual o físico. Investigaciones anteriores muestran que el TEPT puede ser tratado eficazmente en adultos con Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares (EMDR) o terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma / exposición en imaginación. Hasta ahora, sin embargo, ha habido una fuerte evidencia de la eficacia del EMDR en niños.
Para su estudio, Carlijn de Roos, psicóloga clínica e investigadora de UvA, y sus colegas investigadores compararon el efecto del EMDR con el de la Terapia de Escritura Cognitivo Conductual (WRITEjunior) en niños y adolescentes de 8 a 18 años que habían experimentado un solo evento traumático como un accidente de tráfico, violación, agresión física o pérdida traumática.

Ambas formas de tratamiento hacen frente al recuerdo traumático sin ninguna sesión preparatoria. En EMDR el recuerdo traumático se activa mientras que la memoria de trabajo del niño se centra en una tarea externa (seguir los dedos del terapeuta con los ojos). En cambio en la terapia de escritura, el niño escribe una historia en un ordenador, junto con el terapeuta, sobre el acontecimiento y las consecuencias, incluyendo todos los aspectos horribles del recuerdo. Y en la última sesión, el niño comparte la historia de lo que le sucedió a él o ella con otras personas importantes.

Unas cuantas horas son suficientes

Un total de 103 niños y adolescentes participaron en el estudio. De media, cuatro sesiones fueron suficientes para que el tratamiento fuera un éxito. “El EMDR y la terapia de escritura fueron igualmente eficaces en la reducción de las respuestas de estrés postraumático, ansiedad y depresión, y los problemas conductuales. Es más, ambas resultaron ser breves y por lo tanto rentables”, dice De Roos. “Usamos literalmente un cronómetro para medir la duración de ambos tratamientos del trauma. Esto mostró que EMDR alcanza los efectos positivos más rápidamente (2 horas y 20 minutos de media) en comparación con la terapia de escritura (3 horas y 47 minutos de media). Lo más importante, por supuesto, fue que los resultados fueron duraderos, como se demostró durante el seguimiento un año después.

Importancia para el campo

Alrededor del 16% de los niños que están expuestos a un trauma desarrollan TEPT. “Los niños que no reciben un tratamiento adecuado sufren innecesariamente y corren el riesgo de desarrollar otros problemas y de volver a ser traumatizados”, dice De Roos. “El reto para los profesionales de la salud es identificar los síntomas del TEPT tan pronto como sea posible y remitirlos inmediatamente para el tratamiento del trauma.” De acuerdo con De Roos, la detección del TEPT debería convertirse en una práctica estándar en el campo del cuidado infantil para todos los trastornos. Cuando se determina que hay TEPT, un tratamiento breve centrado en el trauma puede disminuir significativamente los síntomas. Un tratamiento breve no sólo reducirá el sufrimiento del niño y la familia, sino que también llevará a grandes ahorros en la atención sanitaria”.
Es importante llevar a cabo una investigación de seguimiento sobre los efectos del EMDR y la terapia de escritura en niños con síntomas de TEPT que han sufrido de múltiples experiencias traumáticas y en niños menores de ocho años, añade De Roos.
De Roos llevó a cabo este estudio como parte de su doctorado en la Universidad de Ámsterdam (UvA). Sus supervisores son Prof. Ad de Jongh, catedrático por nombramiento especial de Ansiedad y Trastornos Conductuales en el Centro Académico de Odontología de Ámsterdam (ACTA) y el Profesor Paul Emmelkamp, profesor de Psicología Clínica. Sus co-supervisores son Bonne Zijlstra (UvA) y la Dra. Saskia van der Oord (KU Leuven). De Roos trabajó anteriormente en GGZ Rivierduinen y recientemente fue nombrado psicólogo clínico en el Centro Académico de Psiquiatría Infantil y Adolescente de Ámsterdam.

psicología en Chamberí

LA MUERTE Y EL DUELO. LA DIFICULTAD DE SUPERAR LA PÉRDIDA

ROSA MARÍA SUÁREZ

La muerte es un proceso inherente a la vida misma y a pesar de que vivimos con esta dualidad, la pérdida de un ser querido es un evento de gran impacto emocional que afecta a todos los componentes del sistema familiar, aunque cada uno estos componentes puede percibir, interpretar y afrontar de forma diferente la pérdida.

La posición o rol que la persona fallecida tenía en la familia, las relaciones que establecía con cada uno de los miembros del sistema, y las mismas circunstancias de la muerte, determinarán el proceso del duelo.

Una pérdida y un duelo no elaborados adecuadamente, puede llegar a ser patológico, llegando a elaborar, incluso, problemas emocionales e incluso psicopatológicos.

Expresar esos sentimientos de pérdida, incluso hacer rituales, ayuda a hacer el proceso más llevadero.

  1. Bowlby es uno de los autores que más escribió acerca de la teoría de apego y define el duelo como “un proceso psicológico que se pone en marcha debido a la pérdida de la persona amada, y que se manifiesta como una activación de la conducta de apego”

Según este autor, en el duelo patológico pueden darse 3 grupos de variables esenciales:

1.- Características personales de la persona que sufrió la pérdida,

2.- Experiencias infantiles de esta persona con figuras de apego relevantes, como madre, padre u otros cuidadores

3.- El tipo de procesamiento cognitivo del duelo.

Las personas vulnerables a desarrollar un duelo patológico:

-Aquellas que establecen relaciones afectivas cargadas de ansiedad y ambivalencia (en términos de apego sería de tipo ansioso).

-Otras que establecen sus relaciones afectivas cuidando compulsivamente a otros.

-Y finalmente las que afirman de modo compulsivo su autosuficiencia e independencia respecto a cualquier tipo de vínculo afectivo.

Las personas descritas suelen reaccionar con culpa y autorreproches prolongados que conducirán al duelo patológico.

La pena prolongada de estas personas suele contener un elemento de autocastigo, es decir, como si el duelo perpetuo se convirtiera en un deber sagrado respecto a la persona fallecida y mediante el cual la persona superviviente puede expiar su culpa.

Expresar el dolor o pedir comprensión y apoyo, a veces pueden ser considerados indignos, infantiles o absurdos o incluso puede parecer humillante o ser expuesto-a a críticas y desprecio. Con esto no es raro que estos sentimientos se escondan, se repriman y que más tarde permanezcan inconscientes.

El por qué, que para algunas personas encuentran dificultad en expresar sus sentimientos tiene sentido cuando se entiende que dicha expresión depende de la familia en la que se han criado y así, las manifestaciones de apego por parte de un niño que no son toleradas por los adultos y como algo a superar lo antes posible y acompañado de discursos como que esos lloros o rabietas no son propias de niños “buenos” , la consecuencia final es que la persona hace de esas normas y pautas de conducta familiares como propias, por tanto ante la situación de pérdida se tenderá a reprimirlos y ocultarlos y así la persona que más necesita apoyo y comprensión  es la última en recibirlo.

El duelo es un proceso de transición psicosocial que lleva a la persona a revisar y cambiar su mundo interno de presunciones, creencias y expectativas.

Cuando se experimenta ese dolor, parece que la propia historia personal se interrumpe, como si la vida se desorganizara.

San Agustín hablaba de 3 tiempos: un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras.

El presente de las cosas pasadas es la memoria. El presente de las cosas presentes es la percepción o la visión y el presente de las cosas futuras es la espera.

En la pérdida de un ser querido todo es pasado, no importa el presente y nada se espera, así la persona vive en pasado constante y a veces se llega a una preocupación excesiva sobre la persona fallecida, llegando a tener pensamientos intrusivos o imágenes de la persona sufriendo o muriendo.

Para personas incapaces de expresar sentimientos y para quien intenta ayudar a hacerlo, nos podemos hacer preguntas como “¿cómo poner palabras a la pena?, ¿qué sentimientos son los que hay que expresar?, ¿qué es lo que impide su expresión?” y además de esto  “¿qué pasa con esta persona que además de ser incapaz de expresar su pena, por qué es incapaz  de superarla?” (esto último se da más en mujeres).

Los amigos o familias que permiten la expresión y el desahogo contribuyen a la resolución más rápida del duelo y a que la persona se reponga y se incorpore mejor a su nueva vida sin la persona querida.

Sin embargo cuando el entorno de la persona es más rígido, es más probable que la persona desarrolle un duelo prolongado y posiblemente acompañada de alguna patología (depresión, trastorno ansioso, somatizaciones……).

En los casos de personas viudas o viudos que están en este proceso y con un estilo de apego intenso que mantuvieron con el cónyuge fallecido tiene mucho que ver con otros estilos previos de vinculación y apego intenso que mantuvieron con personas relevantes como padre, madre o algún cuidador.

En estas personas el trabajo terapéutico no solo es la elaboración del duelo actual sino también con sus primarias figuras de apego. Ya que el dolor presente de la pérdida está nutrido por otros duelos anteriores no resueltos y que posiblemente en el momento de esas pérdidas anteriores la persona fallecida recientemente ya estaba vinculada o unida a la persona por lo que con su reciente  desaparición posiblemente haya abierto más una herida primaria no cerrada. El dolor puede ser inmenso.

Las emociones más intensas provocadas por la pérdida de un ser querido son el miedo al abandono, el anhelo por la figura perdida y la ira por no poder encontrarla de nuevo y muchas veces incluyendo el impulso de buscar a la persona perdida en cualquier parte y con la tendencia a reprochar a cualquiera que pueda ser responsable, directa o indirectamente de esa pérdida ( médicos, familiares…).

La persona que ha perdido a un ser querido lucha contra el destino y el tiempo, queriendo recuperar los días felices que tan súbitamente fueron arrebatados, incluso a veces idealizando esos tiempos felices, algo así como que “cualquier tiempo pasado fue mejor.

Lejos de enfrentarse a la realidad y adaptarse a ella, queda bloqueada y atrapada  en una lucha con el pasado y la trampa de la idealización y la fantasía.

El espacio terapéutico ayuda a favorecer la expresión de la aflicción y la aceptación de la situación, permitiendo una restructuración y una resolución más adaptativa y sana del duelo complicado y prolongado.

 “Concede palabras a tu pena, la pesadumbre que no habla ata al agotado corazón y le muerde hasta romperle” W. Shakespeare.

ANSIEDAD, ANGUSTIA, PÁNICO, FOBIAS. ¿QUÉ SON? EMDR UN TRATAMIENTO EFICAZ

ROSA MARÍA SUÁREZ ESPADA

La ANSIEDAD es un estado emocional que se manifiesta como inquietud, nerviosismo, temor o miedo.
Tiene una función adaptativa; representa el estado de activación psicofisiológico normal ante ciertos estímulos tanto internos como externos para afrontar un momento de preocupación o peligro real.
Este estado remite cuando ha pasado el hecho o situación activadora.

Dentro de unos límites, prepara al organismo para dar respuestas adaptativas en la vida cotidiana.
Estos niveles de activación son normales y de no tenerlos, las relaciones interpersonales estarían muy inhibidas.

Sin embargo cuando su intensidad y duración traspasa los límites de la adaptación, se presenta de un modo más somatizado, reduciendo la capacidad de relación o rendimiento y produciendo malestar, alerta vital y un deterioro psicosocial y fisiológico.
Es vivido como desasosiego, de que algo va a ocurrir; la respiración se entrecorta, el ritmo cardiaco se acelera, sensación de ahogo, sudoración, náuseas, sensación de mareo.
La ansiedad está vinculada con el futuro: la esperanza de que esto pase.

Dentro de la ansiedad podemos distinguir:

  • Ansiedad exógena: tiene que ver con la historia personal, es decir influida por las vivencias y
    su aprendizaje a lo largo de la vida.
  • Ansiedad endógena: que es ajena a estrés ambiental y podría tener que ver con mecanismos internos

ANGUSTIA: procede del latín y significa angostura o dificultad; es vivida con más inquietud, por tanto más visceral que la ansiedad.
Es caracterizada la angustia como una sensación de pérdida inminente, como si los acontecimientos estuvieran fuera de nuestro control y perjudicándonos.

PANICO: procede del término griego “Pan”, y en la mitología era un dios de la naturaleza que ocasionalmente lanzaba un grito estremecedor que producía,  en quien lo escuchaba, un estado de terror que era llamado pánico.
El trastorno de pánico afecta a uno de cada 30 personas, y es más frecuente en mujeres que en hombres, además estudios demuestran que hay un componente hereditario.

Durante la crisis de pánico la persona siente que se va a morir, desmayar o descontrolarse. No encuentra una explicación válida y empiezan a generarse pensamientos catastróficos, restringiéndose la actividad de la vida cotidiana.
Empiezan a producirse cambios en la conducta, tratando de evitar situaciones, personas o lugares.
Es un problema neurobiológico con serias consecuencias psicológicas si no es tratado.

La base neurológica está en el circuito del Locus Ceruleus y la Amígdala, realizando conexiones con el Sistema Límbico y éste con el Neocórtex.

Frente a estímulos externos que el cerebro interpreta, en base a un aprendizaje y una historia personal, como peligrosos o dañinos, se activan las estructuras neurológicas mencionadas.

El tratamiento farmacológico está muy extendido pero lo que hace es inhibir el paso del impulso nervioso (neurotransmisor GABA) y por tanto la persona no siente ansiedad al inhibirse la vía de transmisión, pero este tratamiento NO es una medida del todo eficaz ya que no produce desensibilización.

MIEDO: es una respuesta adaptativa del ser humano. Es una reacción normal ante una situación de peligro.

FOBIA: es un miedo irracional, no adaptativo y produce un sentimiento y temor desproporcionados ante un estímulo o situación limitándose la vida por sentimientos de aprensión o por temor a sufrir un ataque de pánico o ansiedad.

La ansiedad, Trastorno por Estrés Postraumático, miedos, y trastornos fóbicos, son trastornos y estados con etiología propia de la ansiedad exógena.

El aprendizaje y la relación que mantiene la persona con su entorno explican la adquisición de esos trastornos.

Cuando nos vemos expuestos a una amenaza, el organismo reacciona liberando poderosas hormonas estimulantes en la sangre. Estas hormonas ADRENALINA y NORADRENALINA principalmente hacen latir el corazón con mayor fuerza y rapidez, además de orientar la sangre al punto donde es más necesaria. En un momento de esfuerzo el suministro sanguíneo baja, generalmente en abdomen y piel y sube en los músculos.
La mayoría de los síntomas físicos de ansiedad son causados por estas hormonas.

El cerebro actúa en automático: frente a situaciones o personas similares al recuerdo original que desencadenó los síntomas, se darán  las mismas respuestas disfuncionales.
Con el tiempo esto se irá agravando, puesto que se repetirán una y otra vez esas respuestas.

Las personas con poca independencia tienen una actitud de rechazo o sensación de pérdida (bien pérdida de control, pérdida del amor dirigido a una persona o personas concretas) y suele ser generalizable a muchas áreas de la vida. Son más proclives a crisis de ansiedad o angustia.

EMDR Eyes Movement Desensitization and Reprocessing) fue descubierto por la Doctora Francine Saphiro a finales de los años 80; uno de los primeros grupos de ensayo fué con los veteranos de la guerra de Vietnam, que después de años seguían con ansiedad, flashbacks, sueños recurrentes……síntomas típicos del SÍNDROME POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO. Después de pocas sesiones los síntomas remitieron.

Está basado en el Sistema de Procesamiento Adaptativo de Información que es un sistema natural propio del cerebro.

Cuando un acontecimiento marcante desencadena mucha ansiedad, se produce un almacenamiento desadaptativo de información en neuroredes de memoria disfuncionales, quedando aisladas y no integradas en el Sistema de Procesamiento Adaptativo.
Esa información puede ser vivida en forma de ansiedad, flashbacks y sentimientos negativos.

El objetivo de EMDR es integrar esa información “aislada”, de tal forma que lo que inicialmente se vivió de forma intensa, con mucha sobre emocionalidad, puede vivirse ahora como un recuerdo ordinario y sin sobrecarga emocional; es un tratamiento que promueve la resolución rápida de pensamientos y emociones negativas.
Consiste en usar estimulación bilateral con un protocolo especial desensibilizando y reprocesando la información de memorias dolorosas con la consiguiente desaparición de la sintomatología.

Es imposible predecir el número de sesiones ya que éstas dependerán de la historia personal y las circunstancias de la persona, aunque es más rápida en el tiempo que una terapia convencional.

Es considerado como uno de los mejores abordajes psicoterapéuticos a nivel mundial y avalado por numerosas instituciones científicas.

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COMO PROCESA EL CEREBRO LA INFORMACIÓN. LAS SECUELAS DEL TRAUMA

ROSA MARÍA SUÁREZ E. PSICÓLOGA

El cerebro se puede definir como un dispositivo detector, amplificador y analizador para mantenernos en equilibrio en el medio interno y externo.

Estas funciones van desde la regulación visceral de la entrada de oxígeno y la temperatura hasta la clasificación de la información entrante, necesaria para la toma de decisiones.

En el curso de la evolución, el cerebro ha desarrollado 3 subanalizadores interdependientes, cada uno de ellos con una autonomía y neuroquímica específica:

– El TALLO CEREBRAL E HIPOTÁLAMO, asociados a la regulación de la homeostasis.

– El SISTEMA LÍMBICO, que mantiene el equilibrio entre el mundo interno y la realidad externa.

– El NEOCÓRTEX, responsable de analizar e interactuar con el mundo externo.

La información llega al cerebro a través de los sentidos: vista, oído, olfato…y pasa al TÁLAMO, éste procesa la información hasta un cierto punto y después pasa a la AMÍGDALA (S. Límbico)

Esta toma la información sensorial que llega al cerebro y determina si realmente es relevante o no: le otorga significado emocional.

Posteriormente pasa la información al HIPOCAMPO (S.Límbico) que la clasifica; retiene fríamente los hechos. Crea un mapa cognitivo que permite la categorización de la experiencia y su conexión con la información autobiográfica.

Pero cuando un evento o situación es altamente estresante, la información no es integrada, sino que queda como “memorias escindidas”. Surgiendo así el trauma, que es una herida física” en el cerebro, es decir neuroredes de memoria aisladas no procesadas adecuadamente.

La persona en este punto, no puede integrar sus recuerdos traumáticos, como si de alguna manera la vida se hubiera parado en un punto.

Cualquier experiencia que provoca emociones desagradables, como miedo, ansiedad, dolor físico… puede funcionar como trauma y a partir de entonces el recuerdo de la situación traumática actúa de forma independiente, haciéndose presente de muchas maneras, bien a través de sueños recurrentes, pesadillas, flash-backs, síntomas somáticos…

El trauma, pues, se guarda en forma de imágenes y pensamientos rumiantes obsesivos, sin quererlo. E incluso a veces sin poder controlarlo, vienen a la memoria la situación que dio origen al trauma, reviviéndose una y otra vez con la sensación de peligro inminente.

La capacidad de lenguaje se empobrece (el AREA DE BROCCA es la responsable del lenguaje) de ahí que la persona traumatizada no sea capaz de expresar con claridad el suceso, como que “perdiera” parte de información; esto se debe a que la memoria se fragmenta.

Las personas traumatizadas viven como si su energía estuviera focalizada en su pasado, como si su cerebro se programase para enfocarse en el trauma y no en otras cosas.

Experimentan una especie de embotamiento, confusión, shock… Viven atrapados en la experiencia, y cualquier incidente del presente puede ser un disparador para evocar y revivir, sin quererlo, el pasado, con toda su intensidad sensorial y emocional y esto impide una adecuada evaluación y categorización de la experiencia.

Pero cuando esto se mantiene en el tiempo, la persona puede llegar a desarrollar un Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) y que se caracteriza por 3 elementos fundamentales:

1.- Reviviscencia reiterada de los recuerdos de la experiencia traumática, a menudo acompañados de un gran sufrimiento físico y psicológico. Estos recuerdos intrusivos pueden aparecer de forma espontánea y sin poder tener un control adecuado sobre ellos.

2.- Evitación de elementos que recuerdan el trauma, aunque con dificultad para lograrlo. El embotamiento, el distanciamiento emocional suelen coexistir con la aparición de los pensamientos intrusivos. Viene asociado además con una cierta incapacidad para experimentar alegría y placer y con una desvinculación general para implicarse con la vida.

3.- Un marcado patrón de hiperactivación, expresado a través de irritabilidad, hipervigilancia, problemas de concentración y memoria, trastornos del sueño y una exagerada respuesta de sobresalto.

Las personas traumatizadas son víctimas, que sin quererlo se centran excesivamente en encontrar parecidos entre el pasado traumático y el presente. Tienden a reinterpretar la realidad inmediata, las experiencias neutras, en función de su experiencia traumática.

Decirles que “eso ya pasó”, “hasta cuando vas a estar con eso?”, “olvídate ya de ese asunto y vive el aquí y ahora, no se les hace ningún favor y no tiene ningún sentido y lo que posiblemente se va a conseguir es más aislamiento que otra cosa. La herida está en su cerebro por no poder integrar el impacto de la situación marcante. No lo hacen a voluntad revivirlo, es su cerebro que lo hace.

El cerebro es además, bilateral: tenemos un cerebro izquierdo y un cerebro derecho y son bastante diferentes. Están unidos por millones de fibras que forman el CUERPO CALLOSO (es el tejido que está en medio de los 2 hemisferios).

En la investigación sobre el trauma, uno de los hallazgos más importantes que se han encontrado, es que hay un incremento del desarrollo del cuerpo calloso, lo que causa menos transferencia de información de un hemisferio a otro.

Cuando hay un aumento de emocionalidad parece que se activa el hemisferio derecho, y cuando no hay sobre emocionalidad, se activa más el hemisferio izquierdo y no se conectan los elementos afectivos y cognitivos de la experiencia.

Parece que el trauma es almacenado en el lado derecho del cerebro; el lado izquierdo es la parte que “se inactiva” cuando la persona vuelve a su trauma.

El hemisferio izquierdo organiza la información y la procesa de una manera secuencial: sabe de orden, espacio, tiempo, clasifica cosas… genera constantemente numerosas representaciones de los acontecimientos, siempre está cambiando cómo ve el mundo, como ve a la gente, cambiando el “sí mismo”. Es el hemisferio racional, social, cognitivo… el que resuelve problemas.

El hemisferio derecho almacena las emociones; facilita la capacidad de relacionarse con otras personas a nivel emocional. Está implicado en la expresión y la comprensión de la comunicación no verbal (tono de voz, expresión facial). Está especialmente integrado con la amígdala.

El hemisferio derecho es más analógico y el izquierdo más digital.

En cada uno de nosotros existe un sistema natural de procesar la información, es el Sistema de Procesamiento Adaptativo de Información (SPAI), que está orientado a transformar perturbaciones y síntomas disfuncionales en salud mental. Sin embargo los eventos traumáticos quedan almacenados en forma disfuncional, con todos los elementos (emociones, sensaciones…) tal como fueron percibidos en el momento de la situación traumática no siendo posible su integración al SPAI.

EMDR es un método psicoterapéutico, descubierto por la Dra Francine Saphiro a finales de los años 80, que ha revolucionado el mundo de las terapias. Es considerado como una de las terapias más eficaces para el trauma y es el método de elección para el síndrome de estrés postraumático.

Facilita la resolución adaptativa de los recuerdos relacionados con el trauma, facilitando una modificación y una nueva acomodación de las percepciones, emociones y conductas

Ha sido reconocido por numerosas instituciones internacionales y sobre todo por la continuada investigación en el estudio del trauma que ha demostrado cómo EMDR puede conseguir un cambio sustancial en el cerebro al permitir la desensibilización y el procesamiento de la información.

Su efectividad ha sido también demostrada en un amplio rango de patologías como ansiedad, depresión, dolor crónico, fobias. Y es que en definitiva estas patologías también son información procesada de forma disfuncional en el cerebro.

DÉFICIT DE ATENCIÓN Y NEUROFEEDBACK

La atención es la capacidad que nos permite dirigir la voluntad hacia un foco determinado la capacidad de decodificación y de integración de nuestro cerebro, por tanto nuestra consciencia

Los trastornos de atención son un síndrome que ha recibido varias consideraciones y denominaciones durante los últimos años.

En los años 80 nació el término TDA (Trastorno por Déficit de Atención), que definía los trastornos que provocaban signos de inatención e impulsividad, y diferenciando los TDA y los TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Impulsividad).

Un niño padece TDA cuando presenta una marcada dificultad para atender voluntariamente a un objeto  o suceso importante.

Existe una clara disminución para dirigir voluntariamente la atención, pero conserva la capacidad de atención espontánea y automática.

El niño con TDA no está desconectado, pero es incapaz de dirigir su atención de forma eficaz; su conducta es dispersa, flotante y desorganizada porque es atraído por múltiples estímulos que, en condiciones normales, no deberían desviar su trayectoria.

Mantiene su atención concentrada solo por breves instantes, pero que resultan insuficientes para tener un aprendizaje completo. Es arrastrado por otros estímulos, lo que hace que tenga dificultades para retener  información. Su atención va de un sitio a otro, y ésto hace que en el niño se produzcan movimientos espontáneos, bruscos e incesantes.

El resultado es una situación que se va volviendo incómoda para el niño que la padece y para los que le rodean.

En muchos casos estos niños tienen además un componente de impulsividad e incluso agresividad porque el movimiento descontrolado aparece como consecuencia de cuadros de ansiedad, miedo y angustia mucho más profundos y organizados.

Este trastorno nada tiene que ver con problemas de inteligencia, siendo su inteligencia normal o incluso superior a la media, pero no son capaces de desarrollar correctamente su potencial intelectual dentro del marco escolar.

En todos los casos de de personas con TDA o TDAH están implicadas las funciones neuronales y están alteradas las funciones de los neurotransmisores. Este es el motivo por el que las medicaciones  que actúan sobre la función de determinados neurotransmisores, contribuyen a mitigar los síntomas de la atención.

Así por ejemplo el METILFENIDATO, que es uno de los principios activos que se utilizan en la actualidad, tiene una acción evidente sobre las personas con TDA, aunque pasajera, porque facilita la síntesis y la liberación de la NORADRENALINA y la DOPAMINA, al tiempo que inhibe la MOAMINOOXIDASA (MAO). Bloquea la recaptación de monoaminas y la proporción de éstas se aumenta sensiblemente en los espacios intersinápticos.

La medicación (Concerta o similares), tiene efecto durante unas horas, teniendo además efectos secundarios importantes como pérdida de apetito o dificultades para conciliar el sueño.

La medicación no resuelve el problema del Trastorno de Atención.

Estos trastornos se dan en mayor frecuencia en niños que en niñas, en una proporción aproximada de 5 a 1. Es una problemática que afecta al 7%- 8% de la población infantil.

Los problemas de atención muchas veces se interpretan como problemas escolares y de rendimiento y se tratan con un abordaje exclusivamente psicopedagógico, pero no inciden en la causa del problema.

Sin embargo existe otro tratamiento totalmente efectivo, en el campo de las neuroterapias, que tienen su foco en la modificación funcional del Sistema Nervioso por métodos no farmacológicos, y  entre ellos es el NEUROFEEDBACK, y es una modalidad terapéutica que permite regular el estado del cerebro y reentrenarlo.

Se consigue que el individuo produzca ciertos patrones de ondas cerebrales para reducir síntomas no deseados. Favorece el aprendizaje entrenando diferente ondas cerebrales ya que en este entrenamiento, la realización de una actividad cognitiva como la lectura o el cálculo, quedará condicionada a ese estado neurofisiológico previamente  reforzado.

En definitiva, el Neurofeedback ayuda a reducir los síntomas de este trastorno, permitiendo así al cerebro a aprender y mantener la atención mediante el entrenamiento de ciertas ondas cerebrales.

Se ha utilizado además para optimizar el rendimiento de una forma muy eficaz y como regulador emocional

EMDR O EL ARTE DEL CAMBIO

ROSA MARÍA SUÁREZ E. PSICÓLOGA

Corresponde a unas siglas en inglés; Eyes Movement Desensitization and Reprocessing, descubierto por la doctora Francine Saphiro a finales de los años 80 y a partir de entonces ha habido muchísima investigación y evidencia empírica, sobre todo en el tratamiento del síndrome de estrés postraumático y en un amplio espectro de patologías como duelos y pérdidas, fobias, ansiedad, depresión, adicciones, etc. Se basa en la estimulación bilateral para la desensibilización y reprocesamiento de la información alojada en el cerebro de forma disfuncional y que de alguna manera interfiere en la vida de la persona.
Conductas, emociones, recuerdos, son “neuroredes” de memoria. Los recuerdos traumáticos están localizados en el cerebro y el cerebro es parte del cuerpo. Cuando esa información es grabada de forma inadecuada a modo de experiencias negativas que quedan sin resolución. Configuran la percepción que la persona tiene de sí misma , y todos estos recuerdos y emociones no procesados adecuadamente, se reactivan una y otra vez ante situaciones o personas similares al recuerdo original, volviendo a repetir el mismo esquema de comportamiento con las mismas respuestas y reacciones disfuncionales.

El pasado afecta al presente, aunque no nos demos cuenta y no lleguemos a ver las consecuencias de largo alcance que a veces tienen los recuerdos, por tanto, las experiencias están relacionadas asociativamente y así pasado y presente se hayan conectados a muchos niveles. El trauma no solo hay que asociarlo a grandes catástrofes, accidentes, etc.

También hay otros hechos que pueden denominarse traumas y son esas experiencias más frecuentes que nos hacen sentir inseguros, no queridos, no merecedores, que se iniciaron en experiencias de humillaciones, fracasos, o pérdidas de cualquier tipo, y que están conectados con los problemas actuales que la persona presenta cuando viene a terapia.

Casi todos los problemas y trastornos presentes tienen raíces en experiencias pasadas. Las creencias negativas acerca de nosotros mismos que a lo largo del tiempo hemos ido grabando nos da una aproximación importante de cómo nos quedamos emocionantemente estancados a ese pasado, en los distintos recuerdos y situaciones vividas haciéndonos un daño considerable, al repetir una v otra vez lo mismo y esto no se resuelve con el simple paso del tiempo.

Emoción y razón no comparten la misma naturaleza, las emociones no se rigen por la lógica y al final son ellas las que mandan y gobiernan sobre nuestras vidas. Son además, de naturaleza muy distinta y de hecho son procesadas por estructuras cerebrales diferentes. Por tanto, por muchos argumentos racionales que tengamos, los esquemas emocionales que impregnan el autoconcepto acabarán imponiendose.

No siempre los recuerdos están almacenados en la memoria visual o verbal, pueden ser guardados a un nivel sensorial o emocional. Esto es palpable en experiencias muy tempranas o primarias como es el caso de personas que en su etapa de bebé no tuvieron cubiertas alguna de sus necesidades básicas (puede ser el simple hecho de que su llanto no fuera atendido) y han ido creciendo con una sensación de no ser escuchados o atendidos por alguien iniciando así relaciones de demanda y dependencia excesiva con otras personas.

El impacto de tener uno de los padres, o los dos emocionalmente inaccesibles es tan grande que un bebé en esta terrible situación puede llegar a correr incluso un peligro de muerte. Cuando no hay un vínculo de apego adecuado los niños empiezan a generar actitudes de desconfianza, e incluso pueden llegar a culparse por los defectos de sus padres; no solo no se sienten queridos, sino que también se sienten no merecedores. El problema que enfrentan muchas víctimas de traumas es que la experiencia perturbadora del pasado (emociones, creencias, sensaciones físicas, imágenes) queda como atascada en el sistema nervioso y el sistema de procesamiento innato puede colapsar.

Tanto el cuerpo como la mente fisiológicamente están diseñados para la supervivencia. Es por esto que experiencias de alto impacto pueden quedar literalmente “aisladas” en el cerebro, a modo de mecanismo de defensa (olvido por ejemplo) y así cumplir con esa función de supervivencia. Pero eso no quiere decir que en algún momento de la vida no vuelvan a aparecer. Estas experiencias aisladas pueden reeditarse, resurgir, volver a la memoria consciente con algún suceso que conecte con esas experiencias aisladas y por tanto reabrir las “viejas heridas”.

Una de las aportaciones más importantes que ha brindado el emdr a la psicoterapia, es el haber encontrado el modo de acceder a la información almacenada en la memoria, estimular el mecanismo natural de procesamiento de esta información y llegando así a una adecuada resolución más adaptativa.
Lo que antes era disfuncional, queda ahora sustituido por información más funcional.
EMDR es una terapia reconocida internacionalmente por su gran efectividad, de hecho está considerado como uno de los mejores tratamientos preferidos a nivel mundial para las víctimas de trauma y sobre todo por la rapidez con que se procesa, contradiciendo así lo que hasta ahora se consideraba el factor tiempo como esencial en la curación terapéutica .

No se puede determinar con exactitud cuántas sesiones son necesarias. Ya que esto dependerá de la persona y de su historia personal. Tampoco influye cuanto tiempo hayan durado los síntomas, pero lo que sí se puede afirmar es que el proceso de cambio se acelera de forma considerable, ya que, entre otras cosas, al resolver el dolor emocional de un recuerdo se produce también un efecto expansivo para desactivar sentimientos similares de otros hechos.
La base de emdr:

·         Trata el recuerdo traumático o perturbador con estimulación bilateral

·         Se produce una desensibilización respecto a dicho recuerdo

·         Por tanto, un procesamiento de la información dando lugar a un cambio de perspectiva y visión del recuerdo muy distinta

·         Se recoloca el pasado. El recuerdo marcante ha perdido fuerza

·         Dando lugar a una asimilación e integración de la experiencia pasada.

Esta nueva reacomodación del pasado permite a la persona tener un nuevo enfoque de sí misma en el presente y con una nueva proyección del futuro. Es por tanto una valiosísima herramienta en el campo de la psicoterapia y del crecimiento personal, siendo además una forma de abordaje terapéutico muy peculiar.

El objetivo de emdr es integrar esa información “aislada”, de tal forma que lo que inicialmente se vivió de forma intensa, con mucha sobre emocionalidad, puede vivirse ahora como un recuerdo ordinario y sin sobrecarga emocional; es un tratamiento que promueve la resolución rápida de pensamientos y emociones negativas.

Consiste en usar estimulación bilateral con un protocolo especial desensibilizando y reprocesando la información de memorias dolorosas con la consiguiente desaparición de la sintomatología. Está demostrado que los síntomas remiten en pocas sesiones, aunque es imposible predecir el número de sesiones ya que éstas dependerán de la historia personal y las circunstancias de la persona. Esta terapia acelera el tratamiento de un amplio rango de patologías fóbicas, traumáticas, depresión, duelos.
Es el método de elección para el trastorno de estrés postraumático. Es considerado como uno de los mejores abordajes psicoterapéuticos a nivel mundial y avalado por numerosas instituciones científicas.

EMDR: UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIO

ROSA MARÍA SUÁREZ E. PSICÓLOGA

Si las relaciones humanas son complejas, más complejas son las relaciones de pareja. Una pareja está compuesta no solo por dos personas, sino que también están presentes sus sistemas familiares de origen con todas las dinámicas que los componen. Muchos conflictos de pareja se derivan de la forma de relacionarse entre ellos, con pautas aprendidas de comportamiento en sus familias de origen.

La forma que cada uno actúa con respecto al otro viene perfilada por la educación recibida, expresa o tácita; por quien ha sido educado, quien influyó en el desarrollo de su personalidad, figuras de autoridad relevantes, el ambiente. La pareja es el sistema donde todos los conflictos no resueltos, todas las sombras emergen con fuerza puesto que el vínculo es el amor. Pero éste también tiene un lado oscuro en aquellas situaciones donde el desamparo, la falta de caricias o refuerzos no han sido cubiertos adecuadamente: Emociones carenciadas, aisladas que en algún momento de la vida buscan cubrirse.

Al inicio de una relación de pareja no se ve otra cosa más que el ser amado, pero pasando el tiempo, todo aquello que no fue adecuadamente elaborado en su día con aquellas figuras de apego originales, sale con el único fin de resolver.
Así poco a poco los roles que cada uno tiene en la pareja se van ajustando más en base a esas carencias, llegando a una forma de relación y de comunicación absolutamente disfuncional. Típico es el caso donde la mujer adopta un papel preponderante masculino y el hombre en función de esto, y con una implicación sistémica, un rol femenino.

En este tipo de relación la intimidad tiene poca cabida, puesto que no hay sitio para ese hombre al estar invadido el espacio por una mujer excesivamente masculinizada. Otra forma de relación disfuncional, es el caso de parejas complementarias, que al contrario de lo que se cree, no son las sanas, puesto que su dinámica relacional está basada en la carencia, por eso uno-a complementa al otro-a, “lo que uno no tiene el otro lo rellena”.
Son parejas donde uno desempeña función padre o madre, y el otro el hijo, que busca a su progenitor en esa pareja, “lo que no me dieron , dámelo tú”. Así se entra en una serie de exigencias que la pareja no puede cubrir jamás, por el simple hecho de que se es eso pareja, y no papá ni mamá. Las exigencias son tan grandes que no solo abarcan el pasado carenciado sino que además se potencia y con el resultado de que la pareja a la que se pide( y exige) se ve invadida e impotente con el resultado casi seguro de la mayor lejanía posible. En definitiva, se trata de juegos de poder patológicos donde el resultado final es pérdida, pero se mantienen estos juegos porque a corto plazo hay ganancias de una sobre el otra.

Esto se puede perpetuar indefinidamente ya que los dos se retroalimentan a la vez que se validan en su posición mal adaptada. Mientras uno esté en un rol el otro se fortalece en el otro rol, por muy nefasta que se vea la situación desde fuera, los integrantes de la pareja (más que rota) obtienen beneficios secundarios para seguir ahí

¿Qué ha podido ocurrir para que se dé esto? La mirada debe dirigirse atrás: entre pasado y presente hay un conflicto de lealtades entre la persona que el niño incondicionalmente admiró y esperó tanto a que le dieran y la pareja actual. Emocionalmente queda enganchado allí en aquella o aquellas figuras primarias por lo que dificultará considerablemente el asentamiento adecuado de la relación actual. Así una mujer por ej. puede convertirse fácilmente en “la otra”, al desempeñar simbólica y emocionalmente el papel de “esposa” su progenitora, sacrifica su relación de pareja, su familia actual creada por lealtad a esa madre (o ese padre) ya no hay sitio para el cónyuge legítimo por lo que el hombre o marido donde su mirada sigue puesta en su familia de origen, no ejercerá las funciones que le corresponden, dando lugar a una situación dolorosa y frustrante.

En todo hay un orden y todo en el universo está abocado a encontrar ese orden. Así los sistemas humanos también buscan ordenarse. No se puede realizar una pareja adecuada, si no ha habido un apego adecuado con nuestras figuras relevantes, sean progenitores o sustitutos pero que desempeñaron función de padres, y no se puede ser padres funcionales cuando la función pareja está maltrecha, en este caso es fácil que el hijo haga un síntoma. El síntoma es un símbolo, una expresión de que algo no funciona bien. La persona que elabora un síntoma, no es precisamente la más débil, al contrario,  es la más fuerte ya que a través de ella ese sistema tenderá a reorganizarse para llegar al equilibrio.
¿Dónde tiene cabida el emdr? Todos los recuerdos, emociones, conductas. Son neuroredes de memoria que de alguna manera configuran la percepción que la persona tiene de sí misma y así todos los recuerdos y emociones no metabolizados adecuadamente se reactivan una y otra vez ante situaciones o personas similares al recuerdo original, volviendo a repetir el mismo esquema con las mismas reacciones disfuncionales.

La base de esta terapia:

  • Trata el recuerdo perturbador que dio pie a la formación de una idea negativa de la persona.
  • Al desensibilizarse la intensidad emocional baja, por tanto, hay un procesamiento de la información, dando lugar a un cambio de perspectiva más funcional.
  • El pasado se recoloca, dando lugar a una asimilación e integración de la experiencia pasada.

Emdr puede acceder a esas neuroredes y activar el sistema de procesamiento natural del cerebro hacia unas respuestas más adaptativas y adecuadas para la supervivencia. La rapidez con que se procesa con Emdr, contradice lo que hasta ahora se consideraba el factor tiempo como esencial en la curación terapéutica. No se puede hablar de cuantas sesiones son necesarias, ya que esto dependerá de la persona y de su historia personal, pero si se puede afirmar que el proceso se acelera de forma considerable.